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Actividades Didácticas Alumno. Nivel Superior. 2. ¡SALSA!
1. ¿Y tú qué crees? Sin mirar el texto, continúa las frases que aparecen debajo. Para ello déjate llevar por la imaginación, intuición o tus conocimientos previos sobre el tema. 1.
La salsa procede probablemente de... 2. Ahora lee el texto y compara tus respuestas con lo que en él se dice. ¿Qué tal? Los bailes que proceden de las islas del Caribe tienen siempre una excelente acogida en los países europeos, siguiendo la estela de la difusión de los viajes organizados a Cuba, Santo Domingo y Jamaica. Una de las razones de dicho éxito es que estos bailes responden perfectamente a una necesidad difusa de socialización: son bailes de pareja que, una vez aprendidos, permiten divertirse en las pistas de los locales especializados en ritmos tropicales. No existen reglas fijas, pasos o figuras codificadas a las que haya que atenerse rígidamente: cada danza se modifica en función del tipo de música, de la situación, y hasta de las características del país en el que se baila. En general, los bailes caribeños se basan en el desplazamiento del peso del cuerpo de un pie a otro con un movimiento fluido, similar a una onda que sube de los pies a la cabeza, y que baja de la cabeza a los pies. Como su nombre indica, la salsa es una mezcla de diversos ritmos: cha-cha-chá, mambo, conga y calipso. Probablemente nació en Cuba y se difundió posteriormente por otros países de América Latina. Los zapatos de las bailarinas de salsa profesionales son de tacón alto y llevan una pequeña correa en el tobillo. La ropa deber ser, preferiblemente, de colores cálidos y vistosos. Para ellos ropa suelta, cómoda y vaporosa, y para ellas, minifaldas maliciosas y volantes. Son ideales los tops que dejan el ombligo al descubierto. Un cursillo de bailes caribeños puede ser una buena ocasión para hacer ejercicio físico, poniendo en movimiento partes del cuerpo bloqueadas por una vida excesivamente sedentaria. Al final de la lección, uno se siente más ligero y la postura que el cuerpo asume habitualmente es más suelta, disminuyendo la rigidez y las tensiones. Los movimientos no deben repetirse mecánicamente, sino que hay que dejarse llevar por el ritmo de la música: el objetivo es poner en marcha todas las partes del cuerpo de un modo armónico. Mientras se desplaza el peso de un pie al otro y se deja oscilar el cuerpo lateral y frontalmente, lo más difícil es imprimir ese movimiento al resto del cuerpo. Hay que sentir la música y dejarse llevar por la pasión. |