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Actividades
Didácticas Alumno. Nivel Superior.
1.
UN CUENTO
1.
Vas a leer un cuento que intenta explicar el misterio
de la vida y la muerte. Parece un reto complicado ¿verdad? Aporta
tu granito de arena decidiendo qué pasado usar en cada caso: el
imperfecto o el indefinido. Aparte de esto, disfruta de la lectura y de
su envolvente lenguaje simbólico.
"Pues
bien, sucedió en Galicia. En un lugar llamado Mandouro (...vivían...)
dos hermanas. (VIVIR) solas, en una casa de labranza que les habían
dejado sus padres. Desde la casa (VERSE) el mar y a muchos navíos
que allí (CAMBIAR) el rumbo de Europa hacia los mares del Sur.
Una hermana (LLAMARSE) Vida y la otra Muerte. (SER) dos buenas mozas,
robustas y alegres.
- ¿La que (LLAMARSE) Muerte también (SER) guapa?, preguntó
preocupado Dombodán.
Sí. Bien. (SER) guapa, pero algo caballuna. El caso es que las
dos hermanas (LLEVARSE) muy bien. Como (TENER) muchos pretendientes,
habían hecho un juramento: (PODER) flirtear, incluso tener aventuras
con hombres, pero nunca separarse la una de la otra. Y lo (CUMPLIR)
lealmente. Los días de fiesta (BAJAR) juntas al baile, a un lugar
llamado Donaire adonde (ACUDIR) todo el mocerío de la parroquia.
Para llegar allí, (TENER) que atravesar unas tierras de marisma,
de barro y arena blanda, conocidas como Fronteira. Las dos hermanas
(IR) con los zuecos puestos y llevaban en la mano los zapatos. Los de
Muerte (SER) blancos y los de Vida, negros.
-¿No sería al revés?
Pues no. (SER) tal como os digo. En realidad, esto que (HACER) las dos
hermanas (SER) lo que (HACER) todas las muchachas. (IR) con zuecos y
con los zapatos en la mano para tenerlos limpios a la hora de danzar.
Así que (JUNTARSE) en la puerta del baile hasta un ciento de
zuecos, como barquichuelas en un arenal. Los muchachos, no. Los muchachos
(IR) a caballo. Y (CONTONEARSE) en sus cabalgaduras, sobre todo al llegar,
para impresionar a las chicas. Y así (IR) pasando el tiempo.
Las dos hermanas (ACUDIR) al baile, (TENER) sus quereres, pero siempre,
tarde o temprano, (VOLVER) a casa.
Una noche, una noche de invernada (HABER) un naufragio. (SER) un naufragio
muy especial. El barco (LLAMARSE) Palermo e iba cargado de acordeones.
Mil acordeones embalados en madera. La tempestad (HUNDIR) el barco y
(ARRASTRAR) el cargamento hacia la costa. El mar, con sus recios brazos,
(DESTROZAR) las cajas y (IR) llevando los acordeones hacia las playas.
Los acordeones (SONAR) toda la noche, con melodías, claro, más
bien tristes. Era una música que (ENTRAR) por las ventanas, empujada
por el vendaval. Como todas las gentes de la comarca, las dos hermanas
(DESPERTAR) sobresaltadas y la (ESCUCHAR) también, sobrecogidas.
Por la mañana, los acordeones (YACER) en los arenales, como cadáveres
de instrumentos ahogados. Todos (QUEDAR) inservibles. Todos, menos uno.
Lo (ENCONTRAR) un joven pescador en una gruta. Le (PARECER) una suerte
tal que (APRENDER) a tocarlo. Ya (SER) un muchacho alegre, con mucha
chispa, pero aquel acordeón (CAER) en sus manos como una gracia.
Vida, una de las hermanas, (ENAMORARSE) tanto de él en el baile
que (DECIDIR) que aquel amor (VALER) más que todo el vínculo
con su hermana.
Y (HUIR) juntos, porque Vida (SABER) que Muerte (TENER) un genio endemoniado
y que (PODER) ser muy vengativa. Y vaya si lo era. Nunca se lo ha perdonado.
Por eso va y viene por los caminos, sobre todo en las noches de tormenta,
se detiene en las casas en las que hay zuecos a la puerta, y a quien
encuentra le pregunta: ¿Sabes de un joven acordeonista y de esa
puta de Vida? Y a quien le pregunta, por no saber, se lo lleva por delante.
Cuando el tipógrafo Maroño (ACABAR) su relato, el pintor
(MUSITAR) : Esa historia es muy buena.
- La escuché en una taberna. Hay tascas que son universidades."
Texto
adaptado de El lápiz del carpintero, de Manuel Rivas
SOLUCIONES

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